De L'Ametlla de Mar podríamos decir, sin miedo a equivocarnos, que es sinónimo de mar, tranquilidad y sosiego. El mar Mediterráneo baña las costas de este pueblo, situado en la comarca del Baix Ebre. Lugar de paso de íberos, celtas, fenicios y romanos, L'Ametlla de Mar aún guarda la pureza de su naturaleza intacta. El origen de l'Ametlla se remonta a muy antiguo, cuando sólo estaba el castillo fortaleza de Sant Jordi. Hoy en día L'Ametlla de Mar es un típico pueblo marinero; la pesca es la mayor fuente de ingresos y la gastronomía, basada en el marisco y pescado, ha ganado fama internacional. Sus platos más destacados son l'arrossejat, la fideuà, la parrillada de pescado, la mariscada, y la paella marinera, entre otros. Hoy en día el puerto sigue mostrando el continuo trabajo de estos hombres de mar, desde que salen a faenar en sus barcas hasta
 
que regresan al atardecer cargados con la pesca del día. La llegada al puerto es seguida de la subasta del pescado.
Uno de los mayores atractivos de la zona son las calas y los acantilados. Catorce kilómetros de costa donde las aguas son cristalinas y la arena es fina o gruesa, según el lugar al que se dirija el visitante.
La oportunidad de practicar deportes náuticos en estas aguas del Mediterráneo son variados. El submarinismo, la pesca o la vela, entre otros, podrán ser practicados con toda tranquilidad. También en tierra firme el deporte tiene su lugar, ya que aquí podemos encontrar el conocido circuito de motociclismo de Calafat. Y para los amantes de la naturaleza hay recorridos muy interesantes para hacer en bicicleta o a pie. Es una forma más de conocer las maravillas de esta zona.